Cada vez más hogares apuestan por la energía solar para reducir su consumo eléctrico y aprovechar una fuente de energía renovable. Sin embargo, antes de dar el paso conviene conocer algunos aspectos que influyen en el rendimiento de la instalación y en el ahorro que puede ofrecer a largo plazo.
Una instalación bien diseñada no depende únicamente del número de paneles, sino de cómo se adapta a las características de la vivienda y a los hábitos de consumo de quienes viven en ella.
El estudio previo marca la diferencia
Antes de instalar paneles solares es recomendable analizar distintos factores, como el consumo anual de electricidad, la orientación del tejado, la inclinación de la cubierta o la presencia de sombras.
Con esta información es posible calcular el tamaño más adecuado de la instalación y estimar la producción energética que puede alcanzarse a lo largo del año.
El objetivo no es colocar el mayor número posible de paneles, sino conseguir que la instalación responda realmente a las necesidades del hogar.
Cómo aprovechar toda la energía generada
No toda la electricidad producida por los paneles se consume en el mismo instante. Cuando la generación supera la demanda de la vivienda aparecen los llamados excedentes.
Existen dos formas habituales de sacar partido a esa energía sobrante. Una consiste en compensar excedentes mediante una tarifa que permita descontar su valor en la factura. La otra pasa por almacenar esa electricidad para utilizarla más adelante.
Para ello puede incorporarse una batería para placas solares, que permite guardar parte de la energía producida durante el día y consumirla cuando los paneles dejan de generar electricidad.
Las placas solares también requieren algunos cuidados
Aunque los paneles están preparados para soportar lluvia, viento y cambios de temperatura durante muchos años, es recomendable realizar algunas comprobaciones periódicas.
El mantenimiento de placas solares suele consistir en revisar el estado de la instalación, comprobar que la producción es la esperada y limpiar los paneles cuando la acumulación de suciedad pueda reducir su rendimiento.
Además, conviene vigilar si aparecen nuevas sombras provocadas por árboles, construcciones u otros elementos que antes no existían.
Qué ocurre en invierno y durante la noche
Es habitual pensar que los paneles solo funcionan en verano, pero no es así. También generan electricidad durante el invierno, aunque la producción suele ser menor debido a la reducción de horas de luz y a la menor radiación solar.
Por la noche, en cambio, las placas dejan de producir energía. En ese momento, la vivienda puede abastecerse de la electricidad almacenada en una batería —si dispone de ella— o recurrir al suministro de la red eléctrica.
¿Merece la pena instalar placas solares?
La respuesta dependerá de cada vivienda. Un consumo eléctrico medio o alto, un tejado con buena orientación y pocas sombras suelen favorecer que la inversión resulte más rentable.
También influye la posibilidad de aprovechar la energía durante las horas de sol, almacenar parte de la producción o compensar los excedentes generados.
Por eso, antes de tomar una decisión, lo más recomendable es realizar un estudio personalizado que permita conocer el potencial real de la vivienda y diseñar una instalación ajustada a sus necesidades.

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